Cuando escuchamos el nombre de Giovanni Boccaccio, lo primero que nos viene a la mente es el Decamerón, la obra más famosa e influyente de este poeta y escritor nacido en la Italia del siglo XIV. Boccaccio, considerado por muchos uno de los eruditos más importantes que ha producido el país transalpino, terminó de escribir el Decamerón en 1353. En la obra, diez jóvenes, huidos de la peste que asolaba Florencia y refugiados en una villa campestre, cuentan, para distraerse, 100 relatos que narran situaciones de la vida cotidiana. El libro presenta además una descripción muy vívida de la temida muerte negra, una plaga que justo entonces acababa de asolar la Toscana, la región de origen de Boccaccio.
Boccaccio fue también un gran defensor de la literatura en lengua vernácula en lugar de latín, junto con Dante Alighieri y Francesco Petrarca. Los tres impulsaron el uso del dialecto toscano como lenguaje poético. Sin embargo, en sus últimos años, Boccaccio puso su mirada en el latín y en los estudios de literatura clásica. De hecho, fue autor de una destacada genealogía de la mitología griega y romana, también escribió una biografía de Dante y ofreció varias disertaciones en público sobre las obras del autor de la Divina Comedia.
El joven Boccaccio escribió sus primeros poemas en Nápoles, entre los que destacan Caccia di Diana (Caza de Diana) y Il Filostrato (El Filóstrato), así como una extensa obra en prosa titulada Il Filocolo (El Filócolo). Boccaccio continuó con su producción literaria a su regreso a Florencia, donde acabó de escribir Teseida delle Nozze d’Emilia (Teseida de las bodas de Emilia), un poema épico ambientado en la antigua Grecia, que tenía la característica distintiva de estar escrito en toscano y no en latín. Todas estas obras se publicaron entre los años 1335 y 1341.
Florencia será el centro de esos cambios, tomando el testigo de Provenza. En estos siglos Florencia se convierte en una república independiente, en la que la burguesía comercial y los grandes gremios sustituyen a las viejas familias aristocráticas en el gobierno de la ciudad y extienden su influencia a toda Europa. Se trata de un periodo de enorme riqueza artística y literaria, cuyos representantes principales son Dante, Petrarca y Boccaccio.
En términos de su ubicación dentro de la producción de Boccaccio, el "Decamerón" se considera una de sus obras más significativas, junto con otras como "Buccolicum carmen", "De casibus virorum illustrium", "De mulieribus claris" y "Genealogia deorum gentilium". El "Decamerón" es especialmente notable por su estilo narrativo, su enfoque en la vida humana y sus personajes, y su papel como precursora del Renacimiento.