3. Reseña Cultural


 
 
 

Transformaciones en la Italia del siglo XIV:
 
          El siglo XIV se vio signado por la desintegración de la autoridad papal e imperial. En 1309,el papa Clemente V desplazó su sede de Roma a Aviñón, por lo que la Iglesia cayó por 70 años bajo el influjo de la corona francesa. La autoridad papal se vio completamente derrumbada durante el gran Sisma de la Iglesia occidental, cuando, entre 1378 y 1415, dos papas –uno con sede en Roma y el otro en Aviñón– se dedicaron a luchar entre sí y a excomulgar a los adeptos del papa enemigo.

        A pesar de varios esfuerzos militares, el Imperio tampoco estaba en condiciones de imponerse como fuerza del orden. El país se desintegró en pequeños estados independientes que perseguían sus propios intereses y que dependían de ejércitos asalariados para asegurar su poderío. A esto se sumaron las catastróficas pestes epidémicas, la peor de ellas es la de 1348, descrita en El Decamerón.

        La caída de la Iglesia y del Imperio favoreció el crecimiento de la burguesía urbana, fortaleció los primeros intentos de separar el Estado de la Iglesia y fomentó el interés por la cultura y la historia de la antigüedad clásica. El hecho de que en El Decamerón no haya muchos personajes de la nobleza en el centro de las historias es un síntoma del fortalecimiento de la burguesía. 
      
      La rivalidad entre los pequeños estados independientes dio por resultado un florecimiento cultural durante el cual Italia produjo obras artísticas y literarias reconocidas en toda Europa. Los titanes de la literatura italiana "Giovanni Boccaccio (n. 1313–f. 1375), junto con los otros dos grandes escritores florentinos, Dante Alighieri y Francesco Petrarca, es una de las Tres Coronas de la literatura italiana. Su vasto corpus de obras poéticas y en prosa representa una gran variedad de géneros literarios clásicos y medievales. Houston (2017)”, vivieron en un siglo XIV marcado por la inseguridad política e ideológica. 


 Origen:
         El Decamerón surgió entre 1349 y 1353, poco después de que Florencia, la ciudad natal de Boccaccio, fuera acosada por la peste. El título se desprende de las palabras griegas deka (diez) y hemera (día), y puede traducirse como la obra de los diez días. Esto se refiere a la estructura de la colección de relatos, para la que el diez –una cifra considerada sagrada– tiene un significado decisivo. 

        Boccaccio utilizó numerosas fuentes para escribir su obra principal –al menos el 90% de su material tiene su origen en ellas– pero, para la creación literaria se tomó muchas libertades. En su mayoría, tomó como fuente de inspiración los textos de la antigüedad clásica, los sainetes y las leyendas francesas, las tradiciones narrativas italianas y las crónicas locales.

   Influencia:

      Junto con Dante Alighieri y Francisco Petrarca, Giovanni Boccaccio es uno de los creadores de la literatura italiana. De la mano de La divina comedia de Dante y el Cancionero de Petrarca, su Decamerón constituye un modelo lingüístico para el desarrollo de la lengua italiana culta. Sin embargo, el italiano fue, durante varios siglos, una lengua casi exclusivamente escrita, dominada solo por una pequeña minoría cultural. El pueblo, por el contrario, hablaba el dialecto latino vernáculo propio de cada región. Fue recién luego del surgimiento del estado nacional italiano, en 1861, que el italiano logró imponerse como idioma cotidiano. 

     Debido a que la lengua de Boccaccio, Dante y Petrarca estuvo dormida por un tiempo más o menos largo, a diferencia de los textos medievales alemanes o ingleses, sus producciones literarias siguen siendo bastante comprensibles en la actualidad.

      La colección de relatos de Boccaccio fue reconocida como obra maestra ya en tiempos del Renacimiento y poco después de su publicación aparecieron innumerables imitadores, la mayoría de los cuales ha caído en el olvido. Hasta hoy, El Decamerón es considerado un modelo para el género literario de la colección de relatos. Es una de las obras más importantes de la literatura mundial y uno de los primeros libros en los que personajes como prostitutas, amas de casa, pequeños tahúres, pordioseros, ladrones y vagabundos son presentados sin pretensión de moralidad. 

  Boccaccio inspiró a autores como Miguel de Cervantes y François Rabelais, pero también William Shakespeare y Molière recurrieron a él. Gotthold Ephraim Lessing basó su famosa parábola del anillo de Nathan el sabio en el tercer relato del primer día de El Decamerón.