El estilo del Decamerón es bien humorado y mordaz, ajeno a toda pretensión, ni educativa, ni moralizante. Sus valores literarios principales son la perfección de su prosa, el colorido, la animación y el ingenio. Su registro léxico es amplísimo: va desde palabras elegantes a otras cotidianas o incluso vulgares. Boccaccio introduce en los diferentes cuentos vocablos que califiquen y determinen el ambiente. Por su aguda observación de la realidad, su capacidad de penetración psicológica y su maestría en la narración y en la descripción Boccaccio es considerado como el primer gran narrador moderno y modelo de los novelistas posteriores.
Boccaccio trasladó al italiano la cadencia de los mejores prosistas latinos (períodos amplios, rítmicos, bien trabados, los hipérbatos), sin renunciar en los diálogos al habla coloquial y espontánea. La perfección que Dante y Petrarca consiguieron en poesía la alcanza Boccaccio con su prosa literaria.
El predomino de la narración es casi absoluto, con períodos amplios, rítmicos y bien trabados. De hecho, apenas hay fragmentos descriptivos. Los diálogos son escasos y breves, integrados algunos, incluso, en la narración en estilo indirecto. Todo esto dota a los cuentos del Decamerón de una gran agilidad y, sin renunciar en los diálogos al habla coloquial y espontánea, los aproxima a la impresión del relato oral.
El Decamerón utiliza un lenguaje figurado principalmente a través de símbolos, metáforas e ironía. La obra emplea estos recursos para explorar la naturaleza humana, la moralidad, y las relaciones sociales de su época.
Símbolos:
La peste:
Representa no solo la enfermedad física, sino también la corrupción moral y social de la época.
El número 10:
Simboliza la perfección y la estructura de la obra, con diez personajes narrando diez historias cada uno durante diez días.
La campiña:
La fuga a la campiña simboliza un escape de la decadencia y la búsqueda de un nuevo orden moral.
Metáforas:
El amor:
No se limita a lo romántico, sino que se extiende a la amistad, la astucia, e incluso el engaño, mostrando sus diversas facetas y consecuencias.
La fortuna:
A menudo se presenta como una fuerza impredecible que afecta a los personajes, tanto para bien como para mal, reflejando la fragilidad de la vida humana.
El ingenio:
Se utiliza como arma para superar obstáculos y lograr objetivos, mostrando la inteligencia como una herramienta poderosa.
Ironía:
La Iglesia:
Boccaccio critica la doble moral de algunos miembros del clero, mostrando su hipocresía y corrupción, a menudo en contraste con la virtud de personajes laicos.
Las relaciones sociales:
La ironía se manifiesta en las situaciones en las que los personajes actúan de manera diferente a lo que esperan o pretenden, revelando las contradicciones de la sociedad.
La moralidad:
Boccaccio presenta situaciones en las que las normas morales son desafiadas o transgredidas, a menudo con consecuencias inesperadas, mostrando la complejidad de la moralidad humana.
